
Compartimos la entrevista de Producción Audiovisual con Jorge Castellanos Ballesteros «Los presupuestos de producción están aumentando mientras que las fuentes de financiación tradicionales no crecen al mismo ritmo»
Con motivo del estreno de Cada día nace un listo, la nueva película de Arantxa Echevarría, hablamos con Jorge Castellanos Ballesteros, productor ejecutivo de LAZONA y responsable de la producción ejecutiva del proyecto.
La película supone el regreso de la directora al terreno de la comedia tras el éxito de La infiltrada y llega a los cines como una sátira negra cargada de acción, crítica social y un marcado carácter coral. Detrás de la cámara, sin embargo, existe también una compleja historia de desarrollo, financiación y planificación que comenzó hace más de una década.
En esta conversación, Castellanos repasa el largo recorrido del proyecto, reflexiona sobre los retos actuales de la producción cinematográfica en España y analiza cuestiones tan relevantes como la evolución de la financiación, la importancia de los incentivos fiscales o el papel cada vez más estratégico del productor ejecutivo.
«Cada día nace un listo» es un proyecto con una larga trayectoria dentro de LAZONA. ¿Cómo llegó la película hasta convertirse finalmente en realidad?
Es un proyecto que lleva muchos años en la compañía. Lo comenzaron Gonzalo Salazar-Simpson, Enrique Urbizu y Michel Gaztambide hace más de doce años, aunque en aquel momento no consiguió salir adelante. Hace un par de años decidimos recuperarlo junto a Atresmedia Cine y se lo propusimos a Arantxa Echevarría. Venía de hacer La infiltrada y tenía muchas ganas de volver a la comedia. El tono le entusiasmó desde el primer momento y decidió sumarse al proyecto, reescribiéndolo junto a Patricia Campo.
Esta es vuestra cuarta colaboración con Arantxa Echevarría. ¿Qué aporta como directora desde la perspectiva de producción?
Arantxa es una persona con una enorme inteligencia y una intuición extraordinaria para dirigir. Desde el principio tenía muy claro qué película quería hacer. Ella decía que quería rodar un «Guy Ritchie con txapela» y sabía perfectamente cómo conseguirlo.
Lo que me transmite como productor es muchísima tranquilidad porque tiene una versatilidad increíble. Hemos trabajado juntos en películas muy diferentes entre sí y siempre consigue encontrar el tono adecuado para cada proyecto.

Precisamente el tono parece uno de los grandes desafíos de la película. ¿Fue también el principal reto durante el desarrollo?
Sin duda. Estamos ante una mezcla de comedia negra, thriller, acción y crítica social. Durante el desarrollo hablamos muchísimo sobre cómo equilibrar todos esos elementos.
Tanto Lourdes Navarro, desde Atresmedia Cine, como yo mismo trabajamos muy cerca de Arantxa en esa fase. Cuando comenzaron los ensayos y vimos la planificación que había preparado, entendimos que tenía perfectamente controlada la combinación de géneros y que la película estaba en buenas manos.
¿Y cuáles fueron los principales desafíos desde la producción ejecutiva?
Hubo dos grandes retos. El primero fue creativo: equilibrar todas las tramas de una película coral donde conviven muchos personajes.
El segundo fue económico. Nuestro objetivo era proporcionar a Arantxa todos los recursos necesarios para hacer la película que imaginaba. Eso incluía secuencias complejas como aterrizar un helicóptero en el estadio de Anoeta.
Ahí fue fundamental el trabajo de Sergio Gil Alonso, director de producción de la película. Creo que conseguimos que cada euro aparezca reflejado en pantalla. Cuando alguien piensa que una película ha costado bastante más de lo que realmente ha costado, probablemente es uno de los mejores elogios que puede recibir un productor.
El reparto reúne a actores muy conocidos y con agendas complejas. ¿Cómo condiciona el casting la planificación de una producción?
Muchísimo. En este caso, la película se organizó en torno a las agendas de Hugo Silva y Susi Sánchez.
Hugo estaba vinculado al proyecto desde hacía años y todos teníamos claro que era el Toni Lomas ideal. En el caso de Susi, Arantxa y Patricia escribieron el personaje pensando en ella.
Una vez cerradas esas piezas, Arantxa trabajó con Rosa Estévez para completar un reparto que combinara talento, reconocimiento popular y capacidad para sostener personajes muy particulares. Coordinar tantas agendas siempre es complicado, pero en esta ocasión todo fluyó sorprendentemente bien.
En los últimos años se habla mucho de financiación audiovisual. ¿Ha cambiado realmente la manera de financiar cine comercial en España?
Más de lo que parece. Después de la llegada de las plataformas vivimos un cambio importante, pero diría que en los últimos cinco años los financiadores tradicionales siguen siendo prácticamente los mismos.
Donde sí hemos visto cambios relevantes es en los incentivos fiscales. Territorios como Canarias, Euskadi o Navarra han sido determinantes para sacar adelante muchas producciones.
En nuestro caso concreto, sin la modificación legislativa impulsada hace unos años por la Hacienda guipuzcoana, probablemente Cada día nace un listo no habría sido posible.
El problema es que los costes de producción han aumentado considerablemente mientras que las fuentes tradicionales de financiación no han crecido al mismo ritmo. Hoy producir cuesta más, pero los productores no obtenemos necesariamente más financiación por los derechos de explotación.
¿Se nota esa presión económica en proyectos de presupuesto medio?
Muchísimo. Películas como Chinas o La consagración de la primavera fueron posibles gracias a presupuestos muy ajustados.
Si intentáramos hacerlas hoy, seguramente costarían entre un 20% y un 30% más. Sin embargo, no estoy seguro de que pudiéramos conseguir una financiación proporcionalmente mayor.
Esa es una de las grandes preocupaciones de muchos productores actualmente.
La película tiene un ritmo visual muy exigente. ¿Cómo se afronta un rodaje así en apenas seis semanas?
Con muchísima preparación.
La coordinación entre Arantxa Echevarría, Pilar Sánchez Díaz como directora de fotografía y Rafa Rojas como primer ayudante de dirección fue extraordinaria.
Había secuencias muy complejas que exigían una precisión absoluta. El ejemplo más claro fue la escena del helicóptero en Anoeta. Solo podíamos realizar dos operaciones de aterrizaje y despegue y disponíamos de menos de dos horas para rodarlo todo.
Cuando trabajas en esas condiciones, no existe margen para la improvisación.
Desde fuera parece una coproducción muy sólida entre varias compañías. ¿Cómo fue la colaboración entre LAZONA, LAZONA Zinema, Atresmedia Cine y Lamia Producciones?
La relación ha sido excelente.
Con Atresmedia Cine llevamos años colaborando y existe una confianza mutua muy importante. Con Lamia ocurre exactamente igual. De hecho, mientras trabajábamos en esta película también estábamos rodando conjuntamente Inurri Itsuak (Las ciegas hormigas).
Cuando compartes visión y existe respeto profesional, todo resulta mucho más sencillo.
¿Qué equilibrio debe encontrar hoy una película entre ambición comercial, identidad autoral y viabilidad industrial?
Es uno de los grandes retos de nuestro trabajo.
Cuando consigues combinar esas tres dimensiones, es motivo de celebración. Pero la realidad es que el primer requisito siempre es la viabilidad industrial. Puedes tener un gran guion, un director extraordinario y una enorme vocación comercial, pero si no logras estructurar la financiación necesaria, la película nunca llegará a existir.
Una vez resuelto eso, intentamos orientar cada proyecto hacia el circuito que mejor encaje con sus características, ya sea festivales, premios o mercado comercial.
¿Qué aprendizaje deja «Cada día nace un listo» a nivel de producción?
Principalmente, la importancia de la persistencia.
Este proyecto pasó casi una década guardado en un cajón hasta que aparecieron las circunstancias adecuadas para recuperarlo. Si algo demuestra esta película es que nunca se sabe cuándo una idea puede volver a activarse.
También me reafirma en algo fundamental: rodearse de personas con talento y en las que confías. Producir siempre implica asumir riesgos y dar saltos de fe. Cuando trabajas con profesionales como Arantxa Echevarría y con equipos sólidos, todo el proceso resulta mucho más sencillo.
El audiovisual español atraviesa un momento de gran actividad. ¿Cuáles son hoy los principales retos para los productores ejecutivos?
La industria vive un momento apasionante porque cada vez existe más interés internacional por nuestras películas y se están abriendo nuevas oportunidades de financiación y coproducción.
Pero al mismo tiempo, los presupuestos siguen creciendo y las estructuras financieras son cada vez más complejas. Eso obliga a los productores ejecutivos a ser más creativos y a dominar ámbitos muy diversos.
Hoy no basta con entender la parte artística de una película. También hay que conocer incentivos fiscales, ayudas públicas, cambios legislativos, contratos, convenios y mecanismos de financiación. Es una profesión que exige formación continua y capacidad de adaptación constante.
Y precisamente ahí está uno de los grandes desafíos de la producción audiovisual contemporánea.
SOBRE LAZONA
LAZONA nace en 2003 como productora de artes audiovisuales y escénicas, aunando cine, series y teatro. En 2023 amplía su horizonte con la creación de una nueva línea de distribución cinematográfica con LAZONA Pictures y una productora afincada en el País Vasco, LAZONA Zinema.
Desde entonces, ha producido una treintena de películas (Sin cobertura, No habrá paz para los malvados, Ocho apellidos vascos o La consagración de la primavera), además de varias series (Gigantes o La noche más larga), más de setenta obras de teatro (La mujer rota, La vida es sueño o La ternura) y un creciente catálogo de largometrajes distribuidos (Cuando cae el otoño, La voz de Hind o Locamente).
En todo este recorrido, ha combinado tanto éxitos de taquilla como de crítica y premios.
